Miércoles, 01 Agosto 2018 17:17

Gaby Carrasco, feliz de su periplo en la liga magiar

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En uno de mis paseos matutinos por El Portil tuve la fortuna de encontrarme con el que fuese entrenador del Club Baloncesto Conquero y buen amigo Gaby Carrasco con el cual no coincidía desde su marcha a Hungría a entrenar al conjunto femenino Peac Pecst, debido al conflicto del conjunto onubense con la Federación Española y el Consejo Superior de Deportes que supuso la pérdida de categoría del equipo de Huelva.

Obviamente mi primera pregunta fue cómo había sido su experiencia por tierras húngaras, manifestándome que es algo que recomendaría a cualquiera que le pidiese opinión, pese que la sociedad española, tradicionalmente y hasta hace unos años, era muy “casera”, y le costaba salir del país. Quizás también este hecho se producía por lo bien que nosotros vivimos en él.  Pero cuando sales te das cuenta de la gran riqueza, tanto social como cultural, que también se puede encontrar lejos de nuestras fronteras.

Me decía más. Lo importante es querer dar el paso…y poder, ya que siempre puede existir detrás unas obligaciones o una familia que nos limiten. Por ello, está temporada, de momento, se va a dedicar a su faceta de empresario y así poder estar más cerca de su madre y de su hija Marta y poder disfrutar de Huelva, de su sol y de su olor a sal.

Eso sí, lo que tenía claro es que valoraba y mucho su decisión de entrenar en Hungría. Ha sido un país con muchas cosas de las que aprender y un buen lugar para crecer. Hasta que no sales fuera no te das cuenta, desde el punto de vista deportivo, el nivel competitivo que tiene la liga magiar. Aunque me dejaba claro que allí admiraban y mucho la metodología de entrenamiento que él había inculcado a sus pupilas.

Tampoco olvidé el preguntarle si la barrera idiomática había sido un problema, ya que entiendo que el baloncesto, al igual que en otros deportes, crear experiencias a través del discurso te hace ganar tiempo y defender argumentos. En este sentido, me transmitía que la fuerza del mensaje y la adaptación de tus ideas como preparador a las de una liga diferente necesitan de un tiempo que la propia competición niega, máxime cuando debes puntuarse mientras se construye un camino. Pero que su interlocución con las chicas era en inglés que, por cierto, él pensaba dominaba y ha sido allí con el trato habitual donde realmente ha llegado a perfeccionar.

Por último, y antes de despedirme no quise dejar en el tintero si había tenido alguna oferta de España para entrenar la próxima temporada, señalándome que sí, pero que no le habían seducido lo suficiente, pero que era una opción que no descartaba, ya que cuando decides dedicarte profundamente a una profesión, ésta te puede llevar a cualquier destino.

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