Lunes, 07 Mayo 2018 07:02

Luis Arias Torres, feliz tras la celebración de su Primera Comunión

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Mayo siempre ha sido conocido por el mes de María, el mes de las flores. Pero, no es menos cierto, que también es el mes de las comuniones. Sin duda es la celebración más esperada para las niñas o niños católicos, entre 8 y 12 años. Pero para llegar a ese momento tienen que acudir a un curso de catequesis, que normalmente dura un par de años, un periodo donde los chavales conocen quién fue Jesús, las oraciones religiosas, qué significar comulgar, etc. Aunque entiendo que, en los últimos tiempos, se está perdiendo un poco el sentido real de la Primera Comunión para convertirse en un acto social, que, en muchas ocasiones, e incluso podría compararse a la celebración de una boda, en cuanto a parafernalia me refiero. Sin embargo, no dejo de comprender que es una fecha muy especial y, por tanto, una buena oportunidad para reunirse familiares y amigos y gozar de un día tan especial.

Y todo este largo preámbulo viene a colación porque hace unos días me encontré con unos amigos, que al igual que muchos otros padres, es lo que prepararon con todo el amor del mundo, concretamente me estoy refiriendo al matrimonio formado por Luis Arias Santos y Belén Torres Alarcón, padres de Luis Arias Torres, de 9 añitos, que cursa 4º de Primaria en el colegio público de Prácticas, y el verdadero protagonista, de un día muy especial, ya que recibió el ‘Divino Pan de los Ángeles’ el pasado día 1 de mayo en la parroquia de San Sebastián de manos de su párroco, José Antonio Omist, para posteriormente disfrutar de una exquisita celebración en la Hostería La Rábida, donde familiares y amigos pasaron un rato de lo más ameno y agradable.

Pero si todos gozaron de una bonita jornada, según me comentan sus abuelos maternos, Francisco Torres y Carmen Alarcón. Ellos lo vivieron de una manera muy particular, máxime con el vínculo muy especial que tienen con su nieto Luis, cosa que no dudo. Paco y Carmen, además de amigo, son vecinos y casi a diario observo la conexión que existe entre ellos basado en la complicidad que les proporciona pasar juntos muchos ratos de ocios.

 

Nosotros desde esta ventana semanal nos congratulamos de que disfrutaran de una efeméride tan importante, tan sólo mis queridos lectores de esta vuestra sección, recordarle al pequeño Luis, que ese pan de vida que ha recibido lo recuerde en cada tramo de su existencia y que siempre procure hacer el bien, ya que con ello al final conseguirá el premio que todos los cristianos queremos.

 

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