Jueves, 21 Septiembre 2017 07:44

Raquel y José Antonio: Un día para toda la vida

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Los tiempos cambian, cierto; las cosas ya no son como antes y lo digo porque siempre pensé en ver a mis hijas casadas de blanco y por la iglesia, ya que  pensaba que las bodas civiles eran unos enlaces fríos, que consistía simplemente en la firma de un certificado en el despacho de un juzgado, en la sala de un ayuntamiento o de un notario. Sin embargo, esto no es así, ahora caben muchas posibilidades. Tu playa preferida o cualquier parque natural. Y por supuesto, si adoras ese vestido blanco ya no tienes que renunciar a él.

Obviamente todos ustedes, mis queridos lectores, habrán denotado que todo este preámbulo viene motivado porque el pasado sábado una de mis hijas, concretamente Raquel Camacho Montero, y su chico, José Antonio González Medero, contrajeron matrimonio y ambos se  decantaron por la boda civil.  Sin duda, una  magnífica opción, pues además de verse rodeados de familiares y amigos, lo hicieron en un lugar de ensueño como el Fashion Beach Club de El Portil, flanqueado de flores, vestidos opulentos, buenos caldos y mejores manjares de la tierra. Y, sobre todo, con la profesionalidad del edil puntaumbrieño Luisma Alfonso Villegas, que además de ser el oficiante de la ceremonia, nos deleitó con su faceta de artista y nos enamoró a todos con sus canciones.

Que difícil me está resultando escribir de las sensaciones y sentimientos que viví desde el momento que pisé la pasarela  y de cada uno de los pasos que di hacia el altar del brazo de mi hija, que por cierto fue flanqueada también por su abuelo materno, Luis Montero, ya que en las bodas civiles, siempre y cuando la persona con capacidad legal para celebrar el matrimonio se preste a ello, puede tener hasta dos padrinos.

Según iba avanzado y miraba hacia un lado y otro tuve claro que sería un día especial. Gracias adiós iba visualizando que estaba toda la familia. A la primera que vi fue a la hermana de la novia, mi hija Noemi, que estaba además de elegantísima, hecha un manojo de nervios, para que al evento no le faltara un perejil. Eso sí, me quedé más relajado al ver que junto a ella estaba su  pareja, Manuel Esteban Clares, que además de ir elegantemente vestido de PuroEGo, es quien le da tranquilidad y le calma sus nervios. Según seguía caminando vi a esos amigos de mi juventud, que quisieron estar arropándome, tanto a mí como a m mujer, Lola Montero. Allí estaban José Antonio Cuevas y su mujer, Dolores Caneo; Oscar Camacho y Pepa Martínez, Rafael Muñoz y Robledo Quintana, Carmelo Merchán y Sensi Villena. Pero si estaban esos amigos de la juventud que siempre perdura, tampoco faltaron esos amigos de mi época de adulto, como Pulido y Fali, Ignacio y Conchi y José Manuel Cabrita y Chari.

Obviamente no me equivoqué con ese elenco de invitados y con profesionales como Manuel Bernal y Juan Bautista Gil, todos, pero especialmente los protagonistas pasaron una gran noche que seguro recordarán y para nosotros siempre quedarán en nuestros corazones y en nuestra retina esos momentos vividos.

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