Lunes, 10 Octubre 2016 16:10

El empresario Domingo Diéguez y su buena relación con sus empleados

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Se dice, se comenta, que después de las suegras los jefes son las personas más odiadas, algo de lo que personalmente no estoy de acuerdo, aunque no es menos cierto, y dejando a un lado a las suegras a las cuales les tengo mucho respeto, que no son muchas las personas que tienen un jefe increíble o  tal vez sí. Estoy convencido que tener una mala relación es malo para la imagen del empresario y, sobre todo, para los objetivos de la empresa. Sin duda, tengo claro que el jefe punitivo que practica la gerencia autoritaria y que sólo habla con sus empleados cuando las cosas salen mal hace tiempo se descartó en las empresas de clase mundial que se prestan de modernas y eficientes. La tendencia totalmente recomendada como exitosa es contar con un gerente motivador, capaz de entusiasmar a su personal, aquel tipo de jefe con quien da gusto trabajar, que toma el tiempo que sea necesario para escucharlos, asesorarlos y encaminarlos hacia sus objetivos. Si lo haces, tendrán la confianza para acudir a ti ante cualquier situación. Y dirán ustedes, mis queridos asiduos lectores de esta vuestra sección semanal, a que viene este preámbulo. Sencillamente porque hace unos días en mi paseíto habitual por la céntrica calle Rábida de nuestra capital pude saludar al empresario Domingo Diéguez, director en Huelva de Unipost, que es el principal operador postal privado de España. Este estaba junto a su encantadora esposa, Lola Santiago, también parte importante del organigrama de la citada empresa, tomando café junto a un grupo de sus empleados, algo que por otro lado no me sorprendió, ya que alguna vez que otra vez les he visto en alguna terraza compartiendo desayuno con su equipo de trabajo. En la imagen que ilustra esta sección podemos ver a ambos acompañados por Cristina Díez, Mari Carmen Millán, Manuel Jesús Alonso, Paqui Barragán y Manuel Santiago. Al acercarme para saludarles, me manifestaba el amigo Domingo, que desayunar con algunos de sus empleados es algo habitual, ya que su relación con sus empleados “es muy cercana, de esta forma he logrado tener con todos ellos una relación de respeto y confianza con lo que he logrado una mayor colaboración y eficiencia en el lugar de trabajo”. Además, me seguía transmitiendo que “ser así ha logrado que más que una empresa parezca una familia”. Algo que pude constatar en el rato que compartir con todos ellos.

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