Lunes, 28 Marzo 2016 09:10

Suenan campanas de boda para Luisa Varela y José María Aranda

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¿Cuánto tiempo ha pasado sin recibir una invitación a una boda? No se extrañe mi querido lector si hace demasiados meses o incluso años que no llega a sus manos la tarjeta para celebrar un festín de esta índole, no piense que sus amigos rehúyen incluirle en sus vidas sociales, lo que ocurre, lo que acontece es que cada vez se producen menos uniones con los papeles por delante, lo que no significa que no se formen parejas “Haberlas haylas”, pero una buena parte de ellas no se casan. Y es que, como canta Sabina: “Con dos en una cama sobran testigos, cura y juez. Pero, personalmente que quieren que les diga, mis asiduos seguidores de esta vuestra sección semanal, que personalmente soy un empedernido amante de los bodorrios y si es por la Iglesia y de blanco, que les voy a contar. Por eso, me dio mucha alegría el otro día cuando iba para el gimnasio encontrarme con mi buena amiga Luisa Varela Soriano y con su chico José María Aranda Macías, los cuales me comentaban que ya suenan campanas de boda para esta pareja, que sin duda, se aman de verdad. Según me transmitían ambos, tras cerca de tres años de convivencia habían decidido que es la hora de que su relación de novios llegue a otro nivel, concretamente a uno que todo el mundo pueda ver que están hecho el uno para el otro. Será el 6 de agosto, y aunque parece que todavía falta  bastante tiempo, me manifestaban ambos, que no me puedo imaginar lo que conlleva la organización de un enlace, máxime cuando los dos trabajan y cuando Luisa, con el cambio de entidad bancaria anda a caballo entre San Juan del Puerto y Ayamonte. Que si el vestido de novia y el traje para el novio, preparar la lista de invitados. Acudir al restaurante para hacer la prueba de menú, pensar en el tipo de reportaje fotográfico, qué destino para la luna de miel, que si la decoración floral o el autobús para los invitados, si alquilar un coche clásico o un charret  para llevarlos a la iglesia, y  no sé, cuantas cosas más. Yo sólo les pude asesorar,  por aquello que mis hijas todavía, y mira que tengo ganas, no se han decidido a dar ese paso, es que si los invitados necesitan ir de chaqué, que se pasen por PuroEgo, la tienda de mi hija Noemi, donde lo pueden alquilar a un precio muy económico. Me seguía contando Luisa, que antes de la boda tenían otro acontecimiento familiar, ya que su hermana Pilar y su cuñado Alejandro Chamorro iban a echarle el agua baustimal el próximo mes de junio a su hijo Javier. En definitiva, que observé en el ratito que tuve de conversación, que ambos están muy ilusionados y que en sus caras se les palpaban que iban pregonando su amor a los cuatro vientos. A mí sólo me quedó desearle que sean muy felices y que coman perdices.

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