Lunes, 07 Marzo 2016 09:36

Moisés Quintero ‘Petichico’, un becerrista con ganas de triunfar

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Muchos han sido los personajes que han pasado por esta vuestra sección, pero les puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que me impresionó el día que conocí hace un año a Moisés Quintero Palacios ‘Petichico’, un joven de 15 años que caminaba con su chándal, un hatillo a la espalda y en la mano un estoque, camino del coso de la Merced para entrenar porque quería ser torero. Tras charlar un ratito con él, me transmitía con pasión que a los 14 años ya había debutado como becerrista en Valverde del Camino. Su pregunta fue, ¿ por qué de mi interés?, manifestándole que iba escribir en mi espacio en Diario de Huelva de sus sueños por triunfar en el arte de cúchares, y no pueden ustedes mis queridos lectores imaginar la cara de felicidad que puso aquel chaval. Nos despedimos con la promesa de que un día me llamaría para que le viese torear para mostrar su agradecimiento a este humilde cronista, quien le había hecho su primera entrevista. Pasaron los meses y aunque siempre tuve en la retina a aquel joven que, no es menos cierto, nunca más supe de él, hasta que hace unos días recibí una llamada en mi teléfono y era Moisés, quien  quería invitarme al campo, pues iba a tentar a unos becerros y de esta manera cumplir su promesa por aquella conversación que tuvimos. Créanme que  no lo dudé, y el pasado jueves nos dirigimos hasta la finca ‘La Pastora’, propiedad José Eladio Quintero. Allí, como se puede apreciar en la imagen que ilustra esta sección, Moisés estuvo arropado por su padre, Francisco, Julián Casado ‘Canito’, Juan Bautista García y el maestro Miguel Conde.

Tres fueron las becerras que lidió el joven onubense, que pese a su juventud dio bonitos detalles en toreo tanto con el capote como con la muleta, aunque no faltó  algún que otro revolcón. Sobre todo con el último, un becerro puro que le exigió muchísimo. El animal se volvía muy rápido, exigiéndole a Moisés una faena un tanto acelerada. No obstante, el joven demostró oficio y supo resolver las dificultades de la embestida. Según el maestro Miguel Conde todo hacía indicar que el becerro era muy mansurrón y  resabiado, por lo que decidió dar por terminada la faena. Y es que de la teoría a la práctica va un trecho, y aunque Moisés va un par de días a la semana a la Escuela Taurina de Camas, dirigida por ‘El Almendro’, no es lo mismo torear de salón que ponerse delante de un becerro. El torero, me señalaba su padre se hace en el campo y cuanto más toree mejor, pero para eso hace falta es parné, que ellos no tienen o tener contacto con ganaderos que te ayuden. Pero Moisés, que tiene todo el arte del mundo, me decía, hágase mi apoderado, que en menos de un año le compro un Mercedes, que yo tengo todos los atributos que tiene que tener un hombre para ser torero. Tengo hambre; no sé si de pan, pero sí de triunfos, aunque no es menos cierto, me seguía diciendo, usted ha visto lo difícil que es llegar a obispo, no, que sólo hacen obispo a uno de cada siete mil curas. Bueno, pues para mí es más sencillo llegar a obispo que a figura del toreo. Pero yo, que soy más pelotero que torero, le hacía un símil: Te imaginas que un muchacho de los juveniles del Sevilla para poder jugar no solamente tuviera que comprarse la equipación y las botas, sino que tuviera que pagar de su bolsillo, a partes iguales entre los diez restantes compañeros del equipo, los costos de estadio, de porteros del campo y hasta el balón, y que encima le tuvieran que pagar a otros once para que quisieran jugar con ellos Y eso que no hubiese un señor, que existen, que aprovechándose del sueño de querer ser futbolistas se embolsicara unos buenos millones de pesetas cada vez que organizara un partido de juveniles, y que el encuentro, además, se lo subvencionara un Gobierno regional, una Diputación o un Ayuntamiento.

A pesar de todos los inconvenientes para triunfar es esta difícil profesión, tengo que decir que era la primera vez que le vi en faena, y me encantó su desparpajo, gran tesón y ganas, condiciones que seguro que le llevarán a triunfar en este mundo. Es más estoy convencido en que un día volveré a recibir una nueva llamada para anunciarme un nuevo peldaño en su caminar por llegar a ser figura. Eso sí, le recomendé que no olvide sus estudios de 3º de ESSO, y que aunque en este mundillo lo de las mujeres cuanto más lejos mejor, que cuide a su novia Patricia, que es una chica encantadora.

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