Jueves, 06 Agosto 2015 11:55

Rafael Huertas Moreno, un empedernido ciclista

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La primera imagen que tienes de Rafael Huertas Moreno, gerente de Hucar y Onuba, concesionarios en Huelva de Citroën y Peugeot, es la de un ejecutivo muy activo y siempre elegantemente vestido. Probablemente, si no lo conoces y pese a tener una figura atlética, no te haga pensar que detrás de ese directivo, se oculta un gran deportista y especialmente un enamorado del ciclismo. Precisamente éste fue el tema de conversación que tuve hace unos días con el amigo Rafael, el cual me transmitía con ilusión lo bien que lo había pasado junto a su amigo, Jesús Sotera y compañero del Club MTB San Bartalomé, en tierras galas. Concretamente me manifestaba que se había desplazado un año más hasta Francia para disfrutar de una nueva edición del Tour, eso sí, que no lo había hecho como simple espectador, ya que junto a su colega y a golpe de pedales habían coronado el mítico puerto de Tourmalet, además de El Col d´ aspin y El Col d´aubisque. Sin duda no se pueden imaginar con el énfasis que me explicaba todo lo acontecido. Me hablaba y no paraba del gran ambiente nocturno en el Tourmalet la noche previa de la llegada de la etapa, en la que se respira una magnífica atmósfera entre aficionados a la bici y donde puedes compartir con nostálgicos de 70 años o con jóvenes ilusionados que por vez primera viven esa maravillosa experiencia. También me comentaba, y como se puede apreciar en una de las imágenes que ilustra esta sección, que le gusta hacer patria, por lo que a unos metros de la meta de llegada había pintado en el asfalto el nombre del club ciclista de su pueblo.


Y como uno es un neófito en esto de escalar estos puestos míticos del ciclismo, le preguntaba que cuál era el ‘abc’ para llegar a la cima con éxito. Lo primero que me decía, y ahí me rompía los esquemas, es que de nada te sirve tener una bicicleta dotada de los últimos adelantos si pesa demasiado o te queda grande: que lo importante para subir un puerto de montaña, es que la bici tenga un cuadro ligero pero al mismo tiempo resistente, capaz de soportar tu peso sin problemas, además de que cuente con el mayor número de marchas posibles, ya que esto te facilitará el encontrar un ritmo de ascensión óptimo. También  me decía que era una buena idea dotar a la bici de unos ‘cuernos’ en los extremos del manillar, algo muy bueno para agarrarse en los tramos en que el puerto presenta una especial dificultad. En definitiva, una máquina que se adapte totalmente a ti para evitar malas posturas, sin olvidar, agua para estar bien hidratado. Pero que hay que tener mucho cuidado con cómo bebas, ya que dar largos tragos y llenarte el estómago de agua puede llegar a ser contraproducente. Lo recomendable es dar pequeños sorbos, para acabar con la sequedad y después escupirla. Vamos, que en unos minutos de amena conversación, el amigo Rafael nos dio una lección teórica por si algunos de ustedes, vosotros mis queridos lectores, se quieren apuntar el año que viene a esta interesante aventura.

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