Viernes, 19 Junio 2015 08:07

Domingo y Lola llevan de maravilla lo de trabajar y convivir juntos

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Convivir y trabajar o trabajar y convivir, qué más da el orden del factor…, ya saben mis queridos lectores lo que dice el refrán. Vamos, que quién de ustedes no ha oído o ha vivido en sus propias carnes que lo peor de las relaciones, o que los momentos más difíciles de pareja se pasan durante la convivencia. Ya que mientras mantenemos una relación de noviazgo todo parece perfecto, hasta que llega la ocasión de convivir con las manías de la otra persona y el día a día. Pero, con los tiempos que corren y la crisis económica que estamos atravesando son muchas las parejas que optan en montar su propio negocio y trabajar ambos en él. Aunque entiendo, ya que no es mi caso, que antes de tomar una decisión de esta índole se firmará un pacto o se establecerá una serie de normas, ya que de no hacerlo la relación laboral puede provocar enfrentamientos en el ámbito personal de la pareja. Dirán ustedes el porqué de este inicio de mi comentario de hoy, el motivo no es otro que hace unos días coincidía con Domingo Diéguez, director de la Cámara Onubense, oficina de reparto Unipost en nuestra capital, y con su encantadora esposa, Lola Santiago, que coincidentemente es una de esas parejas que comparten casa y negocio. Y como la curiosidad es la base del periodismo, le preguntaba cómo se  conjuga esa doble faceta. Y Lola me dejó claro que ellos encontraron la pócima perfecta para sobrevivir, conviviendo juntos las 24 horas del día. Pues su relación se ha transformado en una gran amistad, ya que “cuando trabajan son compañeros” y que para nada se tratan como marido y mujer para no involucrar las cosas del hogar, y qué mejor ejemplo de lo que les digo, que la imagen que ilustra esta sección, donde podemos ver a ambos haciendo un alto en el trabajo y tomando una cervecita. Y en la casa es todo al revés, se olvidan del negocio y pasan a ser matrimonio. Vamos, que me comentaban, tanto uno como otro, que están encantado con su sistema de vida actual, ya que ambos hablan el mismo idioma y tienen objetivos en común. Eso sí, me decía Domingo, que aunque todo va miel sobre hojuelas, no es menos cierto que alguna vez que otra vez pueden topar, y que cuando eso acontece, buscan espacios diferentes hasta que pasa la borrasca. En definitiva que pasé un rato de lo más agradable con ambos, y pude percibir que aunque las relaciones son arduas y difíciles, para Lola y Domingo es de lo más simple y sencillo.

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