Jueves, 28 Mayo 2015 16:36

Manuel García y Rosa María Fernández, ejerciendo de abuelos

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En muchas familias conciliar trabajo, casa e hijos es una tarea ardua y difícil que requiere mucha habilidad y, en muchos casos, algunos sacrificios. Sin duda la llegada de hijos no sólo altera la vida de los padres sino también la de muchos abuelos. Por ello la presencia de los abuell@s es un consuelo y desahogo para muchas familias, en especial si trabajan los dos padres. Pero no es menos cierto que ahora se convierten las personas en abuelos más joven lo que al estar todavía en edad laboral no pueden desarrollar la labor de abuelo como antaño, el rol es diferente. Toda esta reflexión viene porque el pasado jueves, y con motivo de la salida de la Hermandad del Rocío de Huelva, podía ver a mis buenos amigos Manuel García Ramírez y su encantadora esposa, Rosa María Fernández Aguilar, propietarios de la emblemática empresa ‘El Zoco’ ejerciendo de abuelos de sus nietos David y Manuel Núñez García, algo que me sorprendió, pues no es nada habitual verles desempeñando esta labor, ya que su negocio les tiene absorbido totalmente. Ellos me comentaban que les encantaría tener más tiempos para sus dos tesoros, aunque ambos coincidían que aprovechan cualquier ocasión para disfrutar de David y Manolete. De  hecho, y por aquello que media Huelva y la otra media, o estaba camino de la aldea almonteña o despidiendo a los peregrinos, habían decidido abrir más tarde su negocio y  disfrutar de los dos “satélites” e inculcarle las raíces de nuestra tierra. Pero si Manolo y Rosa estaban felices por poder compartir unas horas con ambos, no digamos los nietos que aunque venían con un poquito de sueño, como se puede apreciar en la imagen que ilustra esta sección, estaban encantados de poder estar con los abuelos. Con Manolo y Rosas también estuve conversando un ratito, y el tema no fue otro que de cómo se paraliza Huelva cuando las hermandades de Emigrantes y, especialmente, la de Huelva, se despiden de la capital onubense en su caminar hacia la aldea almonteña. Me decían ambos que la   idiosincrasia de los choqueros es así, tanto es que incluso los colegios dan vacaciones a los niños, y que algunos bancos cierran sus puertas durante un par de horas, e incluso los funcionarios tienen un horario especial. En definitiva, que fue un placer el  poder echar un ratito de lo más distendido con estos dos amigos. Algo que es difícil, ya que Rosa y Manuel, siempre que coincido con ellos, les veo de lo más atareado en su establecimiento.

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