Miércoles, 20 Mayo 2015 07:45

Luis y Carmen, en la Comunión de su princesita Lidia

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Hoy mis queridos lectores y aunque esta sección va dedicada asiduamente a mi gente “guapa, simpática e inteligente de Huelva”, de ahí su nombre ‘Rincón Choquero’, no obstante, hoy  permítanme que me salte el guión y les hable de mis suegros, Luis Montero y Carmen Gallardo, que aunque nacieron en Constantina llevan 37 años residiendo en el poniente almeriense, concretamente en El Ejido y que disfrutaron de lo lindo con la Comunión de su nieta, su pequeña princesita Lidia Sáenz Montero. Sin duda, y pese a que tienen otros siete nietos, les puedo asegurar que la benjamina de la casa es su “ojito derecho”, no en vano los abuelos juegan y disfrutan más de sus nietos que cuando fueron padres. Yo he podido comprobar cada vez que me desplazo a visitarlos el vínculo tan especial que existe entre ellos basado en la diversión y en la complicidad que les proporciona pasar juntos muchos ratos de ocios. Pero si tenía alguna duda de la complicidad de Luis y Carmen con Lidia, y como le decía anteriormente, no les veo con asiduidad, pude observar mientras la ceremonia que de vez en cuando la bellísima Lidia les buscaba con la mirada. Y sobre todo durante el tentempié, donde la nieta se acercaba a la mesa de ambos a recibir sus mimos. Por cierto, y hablando del almuerzo, no quiero dejar en el tintero, los magníficos mangares que pudimos catar en el Restaurante Marisquería Nautilio del amigo Paco Fernández, un lugar que les recomiendo en el Club Nautico de Almerimar de El Ejido. Pero volviendo al tema que nos ocupa, me comentaba mi suegro que ya era hora de que tomase el testigo, que él tiene ganas de biznietos, y la verdad que lleva razón, pero obviamente eso no depende de uno, aunque no es menos cierto, que edad sí que tengo, pero de momento ninguna de mis hijas están dispuestas de hacerme abuelo. Me seguía manifestando Luis, que lo de ejerce de abuelo es algo maravilloso, ya que “sin contradecir a los padres, nosotros somos más flexibles, lo que nos permite establecer una relación o vínculo muy especial con los nietos basada en la complicidad, y donde lo que más prima es el amor”. Será cuestión de no perder la esperanza, porque la relación debe de ser más interesante, tanto para los abuelos como para los nietos, porque la relación entiendo es más relajada, al no tener la obligación de la crianza, sino el placer de mimarlos. En definitiva, que pasamos una bonita mañana en familia, donde Lidia fue la verdadera protagonista, y donde pude compartir con mis suegros  mesa y mantel, algo que hacía tiempo no hacíamos.

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