Lunes, 16 Marzo 2015 20:41

Antonio Picón se ha convertido en un Willy Fog

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Charlar con mi buen amigo Antonio Picón es hablar de viajes. Vamos que es como Willy Fog, un viajero empedernido que siempre está preparado para coger el avión, con las maletas hechas y dispuesto a descubrir mundo. Y últimamente mucho más, ya que se encuentra libre como un pájaro. Sin duda Antonio es de estas personas que tiene amigos en cualquier rincón del mundo. De hecho en este 2015, ya ha viajado por varios países, y ha hecho más de una escapada por España.  Yo le decía, medio en broma y medio en serio, que de seguro, que cuando llega a su casa después de su jornada laboral, estoy convencido, que en vez de ver una buena película en la televisión o leer la prensa, se dedica a mirar el atlas y señalar con el dedo su próximo destino. Y como no podía ser de otra forma, nuestra conversación fue sobre su última escapada de cuatro días a la estación de esquí de Sierra Nevada, donde ha estado acompañado, como se puede ver en la instantánea que ilustra esta sección, de su cuñado Antonio Alfonso Hernández, de su hermana Mari Carmen, de sus sobrinas Celia,  Marta y Antonio Manuel, y de sus dos hijas, sus dos tesoros, Teresa y Julieta. Yo le preguntaba que si eso del esquí no era cosa de reyes, príncipes y banqueros corruptos, además de algo aburrido si no sabes patinar. Comentándome, que lo principal de este viaje ha sido compartir y disfrutar unos días con los suyos, y que sinceramente el objetivo lo había cumplido con creces, pues lo había pasado bomba con los suyos. Eso sí, me seguía manifestando, que se pueden desarrollar bastantes actividades sin necesidad de deslizarse por la nieve con esquís o tablas de snow. De hecho, me decía, que existe una pista de hielo ecológico, donde sorprendentemente la superficie no está fría o disfrutar de un paseo en el trineo ruso, practicar el biciscslalom, la sillaski o el tiro al arco, sin olvidar bajar por los toboganes con las alfombras voladoras. Vamos que con la intensidad y el entusiasmo que me lo trasmitía bien podría la estación de Sierra Nevada pensarse en contratarlo como relaciones públicas. Y si me quedaba alguna duda del porque darme una escapada con la familia, me recomendaba un mediodía de tapeo por Granada, y miren ustedes que por ahí sí que me animó, ya que personalmente soy un enamorado de esa costumbre tan arraigada en la capital ‘granaina’ como es el tapeo, ya  puedes disfrutar de un festival de sabores a un precio muy módico, ya que una caña o un vino con un aperitivo te puede costar una media de 2 euros. Pero la tapa, para quien no haya paseado por la calle Elvira o San Matías, no crean que le van a poner unas humildes aceitunas o patatas fritas, para nada en Granada, y supongo que será rentable, los distintos estableci¬mientos luchan con verdadera competencia por ofrecer una magnífica tapa de grandes proporciones. En definitiva, que tras una amena conversación me convenció de que era una buena opción darse un garbeo por Granada, pues como decía los versos del poeta Francisco de Icaza: “Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”.   

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