Domingo, 25 Enero 2015 20:27

Moisés Quintero ‘Petichico’, un chaval que sueña con ser torero

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Dicen los que entienden que caminar una hora diaria es una rutina muy terapéutica y una de las mejores terapias preventivas que se pueden utilizar para evitar las enfermedades cardiovasculares. Personalmente le añadiría que es un hábito muy económico, además que me sirve para encontrarme con personajes y amigos para traeros a esta vuestra sección semanal. Precisamente el pasado lunes en uno de esos paseítos, en una tarde de mucho frio, observé como delante de mí caminaba un chaval con chándal, un hatillo a la espalda y en la mano un estoque. Iba un poco encorvado por aquello de la baja temperatura y encaminándose hacia la  Vega Larga para desembocar en el coso de La Merced. Mientras que me acercaba a él, y por aquello que uno ya peina canas, se me vino a la mente aquellos adolecentes que en mi época querían ser toreros, los célebres  ‘maletillas’  que iban recorriendo España  y que en noches de luna clara se metían en las fincas donde habían toros bravos y los toreaban a solas por la noche. O que se colaban en las plazas de toros y se tiraban de espontáneo, sin permiso del matador. Algunos matadores, recuerdo, les permitían que dieran unos pases hasta que la guardia los detenían y lo llevaban al calabozo. Aunque al final siempre el matador pagaba la multa para que le dejasen en libertad. Todos estos recuerdos se me difuminaron cuando llegué a la altura del muchacho, al que le pregunté que si quería ser torero, contestando con una sonrisa de oreja a oreja, que no es que quería, sino que iba a ser matador y de los grandes. Con orgullo me manifiesta, que ya había debutado con tan sólo 14 años el pasado agosto como becerrista en Valverde del Camino. Obviamente le pregunté por su nombre, señalando, que aunque su nombre es MOISÉS QUINTERO PALACIOS, es conocido como ‘PETICHICO’. Con él seguí caminando y conversando y le recordaba el tiempo de los maletillas, transmitiéndome que ahora los chavales que quieren ser toreros  ya no saltan las tapias para tentar becerros. Ahora estudian en una escuela de tauromaquia, y en el instituto o en la universidad, por si la suerte le da la espalda. De hecho me seguía comentando, que actualmente está estudiando en el Instituto CLARA CAMPOAMOR de nuestra capital. En un momento de la conversación el chaval me preguntó el porqué me interesaba tanto por su vida, respondiéndole que iba a escribir algo en el periódico de sus sueños. Y no vean ustedes mis queridos lectores de esta ventana semanal la cara que se le puso, y ante la incredulidad volvió a preguntar: ¿pero va usted a escribir de mí? Pues sí es así, le voy a mandar una imagen del día de mi debut, pero le dije que no hacía falta, que yo le iba a sacar la fotografía, y en ese momento al chaval se le quitó el frío, se estiró como pueden ustedes apreciar en la imagen que ilustra este espacio. Tengo que decir que noté nada más por el pose que Moisés será torero porque lo lleva en la sangre. Por último, le interpelé que cómo se definía, tremendista o artista, dejándomelo claro: “Pegar pases por pegarlo no es bueno para nadie y el mejor capotazo es el que no se da”. Vamos que el chico va para torero fino. Nosotros nos despedimos de Moisés, deseándole lo mejor, que pasa porque su sueño de ser torero se haga realidad. Ilusión y afición no le faltan.

Modificado por última vez en Domingo, 25 Enero 2015 20:32
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