Martes, 12 Agosto 2014 09:08

José Carlos y María Jesús, encantados con su jubilación

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

41 años y algunos meses pueden no parecer nada, pero si son los años de tu vida laboral no es “moco de pavo”, sobre todo si se lo preguntamos a tantos y tantos jóvenes que están parados y sin visos de encontrar un trabajo, de seguro les parecerá algo sobrenatural. Esos son los años que han transcurrido desde que María Jesús Alvarez, una paisana y amiga, se ha llevado traba¬jan-do en la Seguridad Social hasta que hace unos meses decidió, a sus 63 años, poner fin a su actividad. María Jesús, a la que pude saludar hace unos días en El Portil, al  igual que a su marido José Carlos Medina, que lo mismo que ella y éste que suscribe somos nativos de Constantina, me comentaba que aunque había perdido algún dinero, había preferido adelantar su jubilación para tener más tiempo y poder disfrutar de su marido y de sus tres nietos. Aunque a éstos últimos no los ve con la  asiduidad que les gustaría ya que uno reside en Cór¬doba y los otros dos en Francia. Eso sí, José Carlos, que también lleva toda su vida trabajando como médico, aunque cierto y verdad, ha ejercido más como político que como galeno,  pues no en vano ha ocupado la dirección durante muchos años, primero del Hospital Infanta Elena y, posteriormente, del Juan Ra¬món Jiménez, me transmitía que a él  todavía le quedan tres meses para ju¬bilarse, pero que se le apetece muchísimo olvidarse del despertador, para poder disfrutar de la familia y de su hobby. De hecho, me dejaba claro,  que de seguro sabrá adaptarse perfectamente a los cambios que se producirán en su nueva etapa de la vida. Vamos, que él no será de ésos que se preguntan, ¿qué hago yo ahora? o ¿para qué sirvo aparte de trabajar?  José Carlos, al igual que María Jesús, tienen asumido que jubilación es sinónimo de tiempo libre a voluntad, que lo que hay que saber es gestionar bien el tiempo con la pareja, tanto dentro como fuera de la casa. O lo que lo mismo, compartir los momentos más valioso con tu pareja, sin renunciar por ello a tener tu propio espacio o hacer cada cual lo que más le guste. Como se pueden ustedes imaginar mis queridos lectores, no olvidamos hablar de los recortes de la sanidad y, sobre todo, de rememorar nuestra infancia y juventud en Constantina. En definitiva, que echamos un rato muy ameno, que ojalá, que ahora que ellos tienen más tiempo, podamos repetir con más asiduidad.

UA-9333496-6